Historia

 
Al finalizar la década de los 40 nace la idea de fundar el Club Atlético Bucaramanga. En 1948, año en que se inició el fútbol profesional en Colombia, se gesta la idea de crear el equipo búcaro. Sin embargo, fue hasta 1949 que se crea oficialmente el Club Atlético Bucaramanga.

Para la misma época estaban naciendo otros equipos futbolísticos en diferentes ciudades del país, tales como Millonarios, Santa Fé, Boca Junior de Cali, Medellín y el Atlético Municipal, hoy conocido como el Atlético Nacional, entre otros.

En el mosaico de fundadores
La historia se encargó de reservar un asiento para hombres como: Rafael Pérez Martínez, Luis Fernando San Miguel, Jorge Reyes Puyana, Vicente Díaz, Manuel Enrique Puyana, Juan B. Silva, Gustavo Mantilla Paipilla, Elías Solano y Enrique Orduz Ardila. Todos ellos verdaderos quijotes del deporte que le dieron vida al ente administrativo en 1949.

El apelativo para la naciente divisa profesional, que aún subsiste, saltaba a la vista; “Canarios” o “Leopardos”. Denominados así, debido al color amarillo de la camiseta. Para ese entonces el uniforme se completaba con una pantaloneta blanca y medias grises. Solo con la aparición del vistoso verde oliva, presente en la indumentaria en las décadas del 80 y 90.

En la galería de los presidentes
De los primeros años hay que citar nombres como los de Antonio Vicente Amaya, Enrique Paillié Ordóñez, Crisanto Duarte, Ambrosio Mantilla, Los hermanos Enrique y Alberto Orduz Ardila, Alfonso Mantilla, Simón Santander y José Luis Mendoza; cuya administración duró más de 10 años, en los cuales Bucaramanga pasó a llamarse Oro Negro en Barrancabermeja y Real Cartagena en la capital bolivarense.

Las Primeras Nóminas
De entrada fue necesario echar mano de los jugadores nativos de Bucaramanga, a los cuales se unieron algunos jugadores de renombre traídos de Barranquilla.

En esa primera plantilla se pueden recordar hombres como: los porteros Alfonso “Chichimoco” Carvajal y Pedro Pinto; Lucas Martínez, “El Flaco” mutis, “Jesucristo” Prada y “Perro” Castillo. Fueron los defensores; Samuel Otero, “El Loco” Ruiz, Noel Martínez, “Alambre” Carvajal, “Cháncharo” Cárdenas y Luís Pinto, los mediocampistas.

Mientras que los delanteros eran: “Pachingo” Guerrero, Juan y Jorge; “Guarapo” Mendoza, Arturo Palomino, Manuel López, “El Chino” Luís Becerra, Evelio Sierra y “Chori” Salcedo. Todos ellos dirigidos por el desaparecido Francisco “Pacho” Carvajal, ex - jugador de Millonarios y a la postre primer entrenador del conjunto amarillo. Esa fue la plantilla debutante.

La primera gran nómina que dejó huella en la historia
La primera nómina que marcó una gran huella en la historia fue la de 1951, que incluyó hombres destacados como Cayetano Fraccione, golero argentino apodado como “El Pez Volador”, dada su gran agilidad para volar de palo a palo. Al poco tiempo Julio “El Loco” Asciolo fue su reemplazo en la cabaña canaria.

Pero ellos no fueron los únicos venidos del sur, a su lado llegó una verdadera expedición gaucha conformada por “Judío” Stemberg, “Toto” Bernansconi, Norberto Peluffo, Carlos Gambina, Zazzini, Nicolás Gianastasio, Pesarini, Raúl “El Colorado” Dimarco y De Ambrosi, quien hizo las veces de técnico.

Complementaron el plantel los peruanos Enrique Augurto y Juan Cardoza, y el costarricense Carlos Umaña. Poco después llegaría su compatriota “Quincho” Quiroz, considerado uno de los mejores delanteros de la época y quizás de la historia “canaria”, todo un verdadero acróbata del gol; ejecutor de espectaculares goles de chilena de inolvidable recordación para los aficionados de mitad de siglo.

Pocos jugadores nacionales recuerdan esa primera gran nómina, sólo figuraron “Chico” Bustamante, Juan “Pachingo” Guerrero, el barranqueño Arturo Palomino y “Chancharito” Cárdenas.

En Colombia se puede decir que:
Cada ciudad ha asimilado una escuela

Los equipos futbolísticos de cada ciudad asimilaban una escuela de acuerdo a la nacionalidad que  imperaba en el aporte a cada institución. Sin lugar a dudas en el Atlético Bucaramanga ha predominado la escuela rioplatense a través de todo el tiempo.

Entres los técnicos destacados de la institución por resultados o trayectoria se pueden citar: los argentinos Norberto Peluffo, “El Andarín” Barbieri, De Ambrossi,y “Toscano” Rendo; los uruguayos Luis Fernández, Abraham González, Carlos Zunino, Raúl Betancourt, y Víctor Pignanelly; el paraguayo Soto Vergara; así como los colombianos Guillermo Acuña, Edgar Borona, “Pipas” Solarte, Humberto “Tucho” Ortiz y Carlos Mario Hoyos, entre otros.

A la hora de ponerse en los tres palos
En la historia del Atlético Bucaramanga, varios nombres han dejado huella: José Fraccione, Julio “Loco” Asciolo, “Chonto” Gaviria, Floreal Rodríguez, llamado “La Vaca Voladora”; Jaime Hernández, el vallecaucano “Negro” Sinisterra, Ernesto Berto, Adolfo Riquelme y José Carrillo, considerado como uno de los más brillantes, de grandes condiciones, pero malogrado para el fútbol por una lesión.

En las últimas décadas se puede hablar de Luís Alberto “El Loco” Landaburo, un histórico de River Plate, quien incluso pocos días antes del Mundial Argentina 78, fue excluido por “El Flaco” Menotti de la nómina definitiva anfitriona, a cambio del Héctor “Chocolate” Baley y Ricardo Lavolpe, el actual técnico de la selección mexicana.

De igual manera, varios son los goleadores por destacar. Hombres como Raul “Colorado” Dimarco, Walter Sosa, Perfecto Rodríguez, Carlos Gambina, Giarrizo, Omar Lorenzo Devanni, Horacio Diloreto, Emilio Vilarette, Rafael “Vallenato” Agudelo, Miguel Osvaldo González, Jesús “Kiko” Barrios y Orlando Ballesteros.

Pero sin duda el más importante a la hora del idilio con la red, ha sido José Américo Montanini, “La Bordadora”. Pues, salió como máximo goleador en la temporada del 58 con 38 tantos.

Aquel 60 
El juego más enigmático y polémico de la historia, ha sido aquel de finales de la temporada de los 60’s. Restaban tres encuentros para culminar el torneo y el atlético se encontraba a un solo punto de su contendor Santa Fe, mientras Millonarios era tercero. 

Al final, la decepcionante derrota por 5 a 1, derribó de inmediato la aspiración de conseguir la primera estrella, para quedar relegado al tercer lugar. 

Varias conjeturas se han tejido acerca lo que pasó ese día. Incluso por parte de los mismos protagonistas; como por ejemplo la de que el equipo se vio afectado por el viaje con cuatro días de anticipación al juego, factor que no fue suficiente para adaptarse a la altura capitalina. 

No obstante, la explicación que parece tener más validez, según los propios jugadores, es la falta de una estricta disciplina por parte del técnico “Andarìn” Barbieri.

Todos daban cuenta de la gran afición de este por el juego de cartas, práctica que según versiones acompañó al plantel durante las frías noches y madrugadas capitalinas. Incluso para completar, cuentan que Barbieri se presentó al Camping sólo diez minutos antes de empezar el partido, ya que se encontraba en el hipódromo apostando a las carreras.

Una de las Mejores
Bien vale evocar a la postre una de las mejores formaciones del equipo hasta nuestros días: Berto; Scrimaglia y Marini; Casalli, Janiot y Solórzano; Coll, Montanini, Giarrizo, Otero y Hermán “Cuca” Aceros, surgido del barrio Modelo, afianzado en esa temporada del 60 y considerado como el mejor jugador santandereano hasta nuestra época.

Las satisfacciones regresaron
En el 75 el técnico uruguayo Víctor Pignanelly, ex - jugador de Cúcuta y América, condujo al equipo a la primera serie final, nómina en la cual brilló el santandereano, Misael “Papo” Flórez. Dos años después, otro uruguayo al mando, Ricardo Pegnotti, llevó de nuevo el equipo a la fase definitiva.

La crisis económica tocó las puertas en el año 83
Don Reynaldo Rueda Castañeda y un grupo de amigos provenientes de la industria transportadora, se tomaron la tarea de salvar el equipo. Pero la intención salió cambiada; un grupo de jugadores brasileros y colombianos, éstos últimos con trayectoria en sus carreras, acabaron con la ilusión.

Para el 84, cuando incluso estaba en entredicho la participación en el torneo, el industrial santandereano Carlos Ardila Lulle apoyó la presencia del equipo en la temporada. Cuando menos se esperaba, por las dificultades económicas, Hermán “Cuca” Aceros, como timonel, cumple una gran campaña llevando a la institución al octagonal final. 

La década del 90
Para la temporada del 90 asumió la dirección el técnico antioqueño Humberto “Tucho” Ortiz, quien ligó tres buenas campañas, sobre todo la inicial. Fue cuestionado porque no practicaba un fútbol atildado, pero ese fue a la postre un equipo sensato y auténtico, que jugaba acomodando el libreto a las características de sus jugadores.

Todos los rivales sabían que jugaba al pelotazo, pero con el mismo estilo salía avante. Todos le apuntaban al mayor, y el mayor era la cabeza de “Kiko” Barrios; Polo, Ramoa, Rico, Villar.... se la lanzaban para que este definiera o la bajara para concretar. Así de fácil, eso parecía, y con la misma fórmula fue tercero y se acercó por primera vez a la Copa Libertadores.

Pero en una larga historia, siempre aparecen los dolorosos. En el 94 ocurrió el primer misterio. Bucaramanga cae por primera vez. El descenso. Líbranos de todo mal..... El Atlético después de 35 años, ya no era equipo de primera.

Con la continuidad de un plantel que venía de ser revelación en el 93, el técnico Norberto Peluffo dirigió buena parte de la campaña, para darle paso al argentino Jorge Ramoa, quien terminó como jugador y entrenador. La victoria ante Pereira como visitante no alcanzó para evitar el desastre.

Por esas gracias del calendario, el paso por la B fue fugaz y en tiempo record; sólo duró cuatro meses y medio, regresando a primera tras derrotar a Lanceros Boyacá en el recién remodelado Alfonso López, bajo el mando técnico de Hugo Gallego.

En el 97, la gloria; el mejor año de la vida; Bucaramanga por primera vez en 48 años es subcampeón nacional, perdiendo la final ante América, pero con el pasaporte ya sellado para debutar en la Copa Libertadores. 

Se armó un equipo de “obreros”
El técnico Carlos Mario Hoyos, sin figuras, con jugadores que incluso en algunos casos venían de la B, armó un buen equipo.  La gran historia la escribieron hombres como: “Chepe” Castañeda, Gustavo “Misil” Restrepo, Miguel Montañez, Manuel Galarcio, Pablo Casquete, “Cheo” Romero, Jhon Alex Rodríguez, el desaparecido Lucio España; Arturo Reyes, Diego Pizarro, Wilmar Moreno, Fredy Guirán, Armando “Piripi” Osma, Marcelo Ibáñez, y Orlando Ballesteros, entre los principales.

Vino la esperada participación en la Copa Libertadores 98. Y a fe de que Bucaramanga no fue inferior a la responsabilidad enfrentó en primera fase a América, Barcelona de Guayaquil y Deportivo Quito, campeón y subcampeón del Ecuador respectivamente.

Fue como debutante y no se “arrugó”, cumplió pasando la primera fase, pero fue eliminado en segunda instancia por “La Academia de Templaderani, el club Bolívar de La Paz, campeón boliviano. 

El segundo misterio doloroso fue en el 2001
Bucaramanga cae por segunda vez. Como si la lección no se hubiera aprendido, siete años después vuelve a descender. El técnico santandereano de más trayectoria y reconocimiento en el tiempo reciente, Jorge Luis Pinto, recibe el equipo, pero no puede evitar el declive, cargando con el lastre de una plantilla venida a menos ya desde la dirección de “Barrabás” Gómez.

Si el regreso en el 95 fue en tiempo record, lo del 2001 fue sin antecedente alguno. Por esas cosas del fútbol, colombiano por demás, el conjunto leopardo estuvo en la B sólo un mes aproximadamente. 

Bucaramanga regresó a Primera División
En un triangular jugado en Cartagena ante Unión Magdalena y Cúcuta, bajo la dirección técnica de Alexis García, Bucaramanga regresó a Primera División derrotando en definición desde el punto penal al cuadro motilón.

La historia no para. Continúa entre buenas y malas, pero la tarea cumbre está aún por cumplir. Ya son muchos años sin celebrar, por eso el clamor es uno sólo: Atlético Bucaramanga, una estrella por favor.

Entrevista que dió el Señor José Gómez Sierra
1- A mediados de 1948 Colombia atravesaba una tensa situación política, acompañada de una agitada conmoción social como consecuencia de los lamentables acontecimientos sucedidos el día 9 de Abril en Bogotá, que sacudieron profundamente y lesionaron de manera muy sensible todos los estratos de la sociedad colombiana a nivel nacional, y engendró una atmósfera generalizada de incertidumbre y temor entre toda la ciudadanía.

Dentro de la Liga Santandereana de Fútbol (LSF), de la cual yo era su Secretario General, veíamos con honda preocupación este clima complicado y confuso.

Y en continuas reuniones con dirigentes de los clubes afiliados, uno de los temas básicos de la agenda era discutir y analizar la tesis propuesta por el Sr. José Antonio Mantilla Gómez, presidente de la Liga, destacado periodista y analista político, como también miembro principal del Concejo Municipal de la ciudad de Bucaramanga.

Su propuesta consistía en  conformar un seleccionado de fútbol bumangués y programar una serie de encuentros gratuitos, con similares de otras regiones vecinas, tales como Barrancabermeja, El Socorro, San Gil, Piedecuesta, Pamplona, Ocaña y Cúcuta.

Mantilla Gómez había redactado e introducido un proyecto de acuerdo en el ayuntamiento bumangués, creando un impuesto especial a todas las rockolas instaladas en diferentes negocios, para ayudar a la promoción y financiamiento del deporte aficionado a nivel municipal.

De esta forma se favorecía la asistencia masiva al Estadio local y la creación de canchas populares para contribuir a través de la competencia deportiva a sosegar el clima preocupante que prevalecía dentro del conglomerado y la sociedad en general sobre el futuro del país y sus efectos negativos en todos los órdenes del quehacer nacional.

2- Las sesiones de la LSF se efectuaban semanalmente en la Carpintería de Don Miguel González, ubicada en la calle 35 entre Kras.12 y 13 preferible en horas nocturnas.

En una de estas reuniones recibimos la visita del Sr. Rafael Chaberman, conocido aficionado barranquillero del Junior y comerciante de origen hebreo, quien administraba en Bucaramanga una trilladora de granos.

Su presencia y objetivo en la LSF era para disertar y recalcar sobre la importancia que día a día estaba tomando el fútbol profesional y la gran oportunidad que tenía la ciudad de Bucaramanga en organizar un gran movimiento de interés local motivando a los diferentes sectores de opinión con el fin de patrocinar un equipo representativo bajo el nombre de ATLETICO BUCARAMANGA y sus colores amarillo-blanco como emblema oficial.

De esta forma ingresaríamos al concierto nacional y euforia colectiva que estaba creando el éxodo masivo de jugadores argentinos, grandes figuras del balompié sureño tales como Adolfo Pedernera, Néstor Raúl Rossi, Alfredo Diestéfano, René Pontoni y otros brillantes futbolistas, producto de la coyuntura surgida entre la Confederación Suramericana de Fútbol y la rectora colombiana (Adefútbol), la cual estaba siendo aprovechada por los clubes de Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla.

En la LSF conocíamos de las buenas relaciones y contactos que tenía Don Rafael Chaberman con ejecutivos del Junior y Millonarios. Esa misma noche nos ofreció su más decidido concurso, apoyo moral y económico para motorizar esta iniciativa suya hasta lograr el objetivo anhelado por la mayoría de la afición santandereana.

3- A partir de aquel momento la semilla comenzó a germinar. En continuas y urgentes convocatorias de la LSF escuchamos opiniones diversas. Se presentaron alternativas y opciones diferentes, pros y contras.

Mientras tanto, los miembros de la LSF, entre otros José Antonio Mantilla, Don Vicente Díaz, Abeldo Cárdenas, Antonio García, Victor Cruz, Dr Elías Solano y otros prestantes patrocinadores de equipos amateurs que escapan a mi memoria, pulsaban la opinión y atmósfera de la calle y coincidían con el concepto unánime popular en la perentoria necesidad que Bucaramanga debía organizar su propio onceno de fútbol profesional.

Agotadas todas las deliberaciones y en votación unánime se decidió apoyar al Sr.Rafael Chaberman por su visión futurista, vasto conocimiento del fútbol, experiencia de empresario, vinculación al deporte costeño y decidido espíritu de servicio hacia la ciudad de Los Parques.

Además que el ofrecimiento de su apoyo económico era muy importante para emprender los primeros pasos, pues la LSF contaba con un presupuesto muy limitado y exiguo para financiar un proyecto de tan enormes proporciones a futuro.

4- En 1948 era utópico, y una incógnita sin factores determinantes, tratar de proyectarse hacia finales del siglo XX. Los medios de comunicación estaban condicionados a periódicos de circulación urbana y emisoras radiales con muy buena información y programación deportiva pero de alcance reducido a un selecto público y nuestra visión de planificar y proyectar a largo plazo era muy limitada.

Vivíamos tiempos muy apegados a la provincia, éramos producto de generaciones de mente austera, educada bajo esquemas rígidos y costumbres coloniales. 

5- La primera reunión para la creación formal y fundación del ATLETICO BUCARAMANGA (AB) fue convocada a través de la prensa y radio locales a efectuarse en fecha que no recuerdo, en el consultorio del Dr. Elias Solano, pues a la LSF, como entidad netamente amateur, le estaba vedado y restringido por sus estatutos patrocinar o fomentar en forma oficial el fútbol rentado. Aunque todos sabíamos que de su seno había surgido la idea precursora a través de sus directivos y clubes afiliados.

6- Debido al natural optimismo y consenso general observado en todos los círculos locales, se procedió en esta Asamblea a elegir entre los concurrentes una Junta Directiva Promotora con el siguiente resultado: Presidente: Dr Elías Solano y Directores Principales los Sres. Rafael Chaberman, Vicente Díaz, Miguel González, Juan B. Silva (Tesorero) Manuel José Puyana, Eduardo Villa, Jorge Reyes Puyana, José Vicente Niño y otros ciudadanos que el paso de los años han borrado de mi mente.

Fui elegido como Secretario General, cargo similar que ocupaba en la LSF y al que renuncié de inmediato para evitar conflicto de intereses. Como Contador se designó a Gustavo Mantilla reemplazado posteriormente por Alberto Lamus Cáceres.

7- La firme intención de darle vida al equipo profesional, fue la misma que prevaleció en la mente de los dirigentes aficionados de la LSF. Es decir, ofrecer a la ciudad de Bucaramanga un emocionante y sano espectáculo deportivo, equipararse a la euforia nacional y contribuir en cierto porcentaje al alivio de la tensión ciudadana creada por la coyuntura político-social imperante en todos confines del país.

8- Los primeros jugadores del Atlético Bucaramanga fueron en su mayoría santandereanos y entre ellos recuerdo a Pedro Pinto, Francisco Castillo, Eugenio y Samuel Otero, Jorge y Francisco Guerrero, el Chino Luis, Guillermo Uribe, Bechereque Sepúlveda, Arturo Palomino y Chico Bustamante.

Posteriormente vinieron como refuerzos foráneos Lucas Martínez, Boris Rodriguez y Memuerde García (barranquilleros) y Tarzán Contreras (cucuteño) El entrenador era Francisco "Pacho" Carvajal y masajista el conocido fotógrafo local Carlos Cataño.

Este seleccionado se enfrentó en dos partidos amistosos al Huracán de Medellín, que dirigía el popular "Cura" Burgos como también otros encuentros frente al Seleccionado de Cúcuta y la afición quedó muy bien impresionada y satisfecha del rendimiento y actuación general en estas series con miras al campo profesional.

9- Los jugadores locales no devengaban sueldo mensual fijo y la tesorería les pagaba una prima de cien pesos por partido jugado a quienes fueran alineados. En cuanto a los futbolistas costeños estos eran patrocinados y pagados por la empresa del Sr. Rafael Chaberman.

10- Como condición previa para que el Atlético Bucaramanga participara en el torneo profesional de 1949 había que cumplir algunos requisitos estatutarios de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) de carácter legal y administrativo.

La Junta Promotora comisionó a los Señores Rafael Chaberman y Vicente Díaz para que se trasladaran a Bogotá y conocer o finiquitar todos estos detalles ante el organismo rector (Dimayor) como también conversar y cambiar impresiones con los dirigentes de los Clubes Millonarios, Santa Fe y Universidad sobre diversos tópicos de organización y administración de un club deportivo profesional.

Tuve conocimiento que los señores Alfonso Senior, Dr José Chalela y Cayetano Cañizares fueron factores muy importantes y decisivos en todas estas gestiones.

En corto tiempo la Dimayor aceptó la inscripción provisional, sujeta a posterior ratificación del Consejo Directivo en pleno, y al resultado final de un partido de "fogueo" a jugarse en el estadio Alfonso López frente al Once Deportivo de Manizales. Este único encuentro de fogueo se programó de inmediato y el resultado final fue favorable al equipo búcaro.

La Dimayor notificó su visto bueno para el ingreso y afiliación definitiva del AB dentro de las filas del fútbol profesional colombiano y su inmediata participación en el próximo torneo oficial a realizarse en los diferentes estadios colombianos.

Estábamos conscientes que el campeonato de 1949 exigía mucha calidad y técnica de juego para enfrentarse con éxito a poderosos contendores como Millonarios, Santa Fe, Deportivo Cali, América, Medellín, Nacional y Junior quienes exhibían en sus nóminas titulares a verdaderas figuras de talla internacional, y el virtual compromiso del AB era colocarse a la par de estos colosos para que la naciente pero consecuente afición búcara se sintiera plenamente compensada en su esfuerzo y justas aspiraciones. 

Previa a la aspiración de todas estas expectativas, el Club Atlético Bucaramanga debía convertirse en sociedad anónima, bajo el control y vigilancia de la respectiva Superintendencia.

Para acatar esta disposición legal, la Junta Directiva estableció conversaciones con el Dr. Luis Fernando Sanmiguel para que se encargara de todo el aspecto jurídico - legal, quien realizó un trabajo de calidad y quiero resaltar que sus gestiones fueron desinteresadas, en cuanto a honorarios profesionales.

Al lograr la personería jurídica, el Club Atlético Bucaramanga quedó autorizado para emitir acciones nominativas, las cuales fueron colocadas casi de inmediato en un ciento por ciento dentro de los diferentes círculos económicos y sociales. Por lo cual se fueron incorporando gradualmente presentantes elementos de la industria, el comercio, profesionales y otros sectores del ámbito bumangués y quienes en elecciones posteriores ocuparon cargos directivos dentro del Club Atlético Bucaramanga S.A.

Entre ellos puedo recordar a Rafael Pérez Martínez, (Gerente) Saúl Díaz Sarmiento, Néstor Arenas Moreno, Hermann Alarcón, Ernesto Azuero Arenas, Gonzalo Trillos, Alfonso Mantilla, Guillermo Luna, Calixto Diaz, Victor y Enrique Paillié, Esteban Ríos Salazar, Rodrigo Prieto y el Dr Crisanto Duarte, alto ejecutivo bancario quien fungió como Presidente durante varios periodos.

La nueva Junta Directiva resolvió iniciar gestiones tendientes a contratar un grupo selecto de futbolistas extranjeros. Y fue comisionado Don Rafael Pérez Martínez para que viajara a Bogotá y conversara con varios dirigentes y el notable jugador argentino Adolfo Pedernera u otra destacada persona ligada al fútbol para evaluar sus opiniones sobre una previa lista de futuros candidatos a ser contratados por el Atlético Bucaramanga e incorporarlos a su plantel titular.

Pedernera asomó como posible Director Técnico a su ex-compañero en la delantera y titular del River Plate Aristóbulo Deambrosi, quien se encargaría de escoger en Buenos Aires varias figuras jóvenes del fútbol argentino y contratarlas para el Atlético Bucaramanga.

Fueron seleccionados José Frascione, Norberto Peluffo, Antonio Bernasconi y Raul Dimarco, quienes desde Argentina arribaron muy pronto a Bucaramanga, siendo recibidos por la afición en forma masiva y de júbilo general.

Posteriormente fueron contratados Felipe Stemberg, Alberto Giannastasio, Enrique Pesarini, Julio Asciolo, Carlos Gambina, Miguel Zazzini y Modesto Terranova (argentinos) Juan Cardoza y Enrique Agurto (peruanos) los costarricenses Joaquin" Quincho" Quiroz y Carlos A. Umaña y por ultimo Luis A. Rubio cedido en préstamo por Los Millonarios.

11- El ambiente general en Bucaramanga fue de alegría desbordante, como lo comenté al principio, pues la idea de integrar la escuela argentina al fútbol local trajo un aire de confianza y certeza de triunfo para competir a la altura del prestigio que estaba adquiriendo el fútbol colombiano dentro y fuera del territorio patrio.

12- El primer cuadro técnico en 1948 estuvo a cargo de Francisco "Pacho" Carvajal como preparador, entrenador y director técnico. Y en 1949 fue nombrado en estas funciones Aristóbulo Deambrosi, hasta finales de 1951 cuando el equipo se desintegró. Carlos Cataño fue sustituido como Masajista por el popular ex-boxeador ecuatoriano Ernesto Avilés, conocido popularmente como "Cosmopolita"

13- Mis funciones dentro del AB eran las de actuar como secretario general con un sueldo mensual de trescientos pesos. Mi responsabilidad, además de asistir a las reuniones y redactar las actas de la Junta Directiva, eran las de programar todos los partidos del calendario oficial en cuanto a publicidad, boletería, personal del estadio, transportación aérea y terrestre, alojamiento de los equipos visitantes, colaborar en las relaciones públicas y asistir a los partidos fuera de Bucaramanga para controlar las fichas técnicas y recaudar los honorarios fijos y porcentajes que le correspondían al Club durante sus presentaciones del torneo oficial en los distintos estadios de Colombia.

4- En este cargo de secretario trabajé desde su fundación hasta 1951, cuando se cumplió la primera serie internacional del AB en el exterior, o sea la Isla de Curazao.

Por cierto que esta gira fue arreglada por don Rafael Chaberman, quien desde Barranquilla se comunicó con su amigo, el Sr. Capriles, en ese momento Presidente de la Liga Curazoleña de Fútbol, finiquitando este intercambio muy provechoso desde el punto de vista deportivo y económico.

Al regreso el onceno se desintegró por razones netamente económicas; los jugadores extranjeros emigraron hacia otros conjuntos y sólo unos pocos se establecieron en la ciudad donde contrajeron matrimonio y luego se convirtieron en excelentes padres de familia y prósperos comerciantes.

15- Mi salida del Atlético Bucaramanga fue un verdadero impacto en mi temprana vida emocional. Contaba solamente con 20 años de edad y la frustración de presenciar el fracaso de una obra donde consumimos muchas horas de deliberaciones, prolongadas reuniones nocturnas sin exigir nada a nadie, tanto esfuerzo y sacrificio para dar vida a una institución cívica al servicio
de la colectividad, soportando críticas injustas y destructivas de todos los medios y sectores adversos, en fin, diversos acontecimientos que no lograba explicarme a mí mismo, ni me convencían para dar crédito a la realidad que la fama es efímera y el costo de los naufragios solo los conoce el océano ignoto y profundo.

16- El desarrollo y comportamiento del plantel tanto criollo como extranjero en los años a que me refiero, fue muy cordial y satisfactorio pues la meta importante a lograr era que Bucaramanga estuviera presente en el ámbito nacional y de paso se olvidara o pasara a segundo plano la tragedia que la población entera sufría desde el nefasto "bogotazo" que todavía se recordamos y permanece vigente en los anales de la historia colombiana.

17- En realidad, y a través de cincuenta años de constante y ardua lucha deportiva no se ha logrado el objetivo final de ganar un Campeonato Nacional del fútbol profesional como cúspide de tanto esfuerzo deportivo. 

¿Cuales ingredientes han faltado y cuál ha sido la incógnita aún sin descifrar?

En el mundo de las tinieblas no hay respuesta cierta.

18- Sinceramente que medio siglo de ausencia del mundo deportivo activo me ha impedido pensar, discernir y evaluar sobre las alegrías y frustraciones del Bucaramanga de hoy.

Tal vez me ha faltado meditar a fondo y seriamente en este sentido y tenga la seguridad que lo haré en mi tranquilo retiro, a los setenta años cuando mi vida atraviesa los umbrales del otoño.

19- Mi padre falleció prematuramente en Diciembre de 1951. Sumada a esta irreparable pérdida y ausencia del ser querido, mi mejor amigo y consejero, y la desintegración del Atlético Bucaramanga y su colapso económico, fue la chispa detonante que me obligó a tomar la decisión irrevocable de mirar hacia otros horizontes, allende la frontera patria y probar suerte en otros ansiados destinos partiendo de Bucaramanga en compañía de mi madre y un hermano menor a mediados de 1952, llevando como único patrimonio tres maletas de equipaje personal.

Fue doloroso emigrar sin rumbo fijo y desde el Mortiño dar una última despedida al bello paisaje de la ciudad y dejando en nuestras almas el recuerdo de una obra que aún perdura pero que se han olvidado de sus arquitectos y fundadores.  

20- Todos los jugadores extranjeros fueron personas muy cordiales en sus relaciones personales y humanas. A mi juicio personal se destacaron: Deambrosi, Peluffo, Bernasconi, Juan Cardoza, Umaña y Raúl Dimarco.

21- Como le comenté en otro punto de esta entrevista, el primer equipo del AB estuvo integrado en sus inicios por jugadores santandereanos, casi todos nativos de Bucaramanga, y pertenecientes a los clubes amateurs afiliados a la Liga Santandereana de Fútbol, tales como Pielroja, Gran Colombia, Girardot y Once Amigos. Si he omitido algunos nombres de esa nómina les ruego aceptar mis disculpas por este involuntario lapsus mental.

22- En los comienzos del AB no tuvimos conocimiento de personas adversas u opuestas a la fundación del equipo profesional. Sin embargo, posteriormente si surgió un grupo de aficionados disidentes al AB liderados por el Dr. Enrique Orduz Ardila, quienes pregonaban la tesis de configurar un segundo onceno profesional con el nombre de "Deportivo Santander" y competir en el torneo de la Dimayor.

Este movimiento tuvo eco efímero dentro de la opinión y afición local y no pasó de ser sólo proyecto. A lo mejor de haberse concretado la idea, hubiera resultado beneficioso para el fútbol santandereano.

23- Entiendo que hubo bastante apoyo moral pero poco monetario. Los entes departamental y municipal se mostraron siempre receptivos en apoyar algunas ideas y proyectos presentados y si acaso fuimos exonerados muy esporádicamente de algunos impuestos y tributos al fisco.

Nunca tuve noticia de que a la tesorería del Atlético Bucaramanga hubiera ingresado alguna suma de dinero por auxilios oficiales durante los años 48 al 51 y aquel proyecto de José Antonio Mantilla Gómez aplicando un impuesto municipal a las rockolas solo apoyaba y favorecía al fútbol amateur.

24 En cuanto a las dos primeras administraciones del AB, donde yo colaboré, el manejo de los fondos fue pulcro a toda prueba. Exceptuando mi sueldo y el de los jugadores, ningún directivo devengaba un solo centavo. Su trabajo fue enteramente cívico y fueron muchos de ellos que a través de sus empresas y peculio personal colaboraban con diferentes medios a las necesidades de Tesorería, así como también avales ante los Bancos locales para cubrir urgentes compromisos financieros. No tengo otra información desde 1952 a la fecha actual.

25- Medio siglo de existencia en cualquier institución es tiempo suficiente para haber construido bases sólidas y sustentación a toda prueba. Sin embargo, si su estructura requiere modificaciones, reside en la inteligencia, capacidad y visión empresarial de sus ejecutivos realizar este maquillaje en su momento más crucial.

Estamos inmersos en un mundo dominado por la tecnología y el deporte no puede sustraerse a esta revolución en el sistema global. Como simple espectador nada puedo cambiar pero si quisiera recomendar a todos los jugadores que se adapten a las nuevas escuelas, defiendan sus colores con el corazón en la cancha y suden sus camisetas hasta el pitazo final.

El esfuerzo y sacrificio de dirigentes y el apoyo de la afición requiere un compromiso y la obligación de dar el todo por el todo, en aras del deporte santandereano.

26- Hace algunos meses arribé a los setenta años de edad. En 1960 contraje matrimonio con una venezolana y procreamos cuatro hijos, hoy todos mayores, y residentes junto a nosotros en el Estado de la Florida.

Trabajé durante 38 años en la banca venezolana y hoy vivo retirado de la vida activa con una modesta jubilación. En el transcurso de mi existencia tengo la satisfacción de haber actuado siempre con fe y dignidad y no haber defraudado nunca la confianza que me fue depositada en el manejo de delicadas funciones administrativas y financiero-contables tanto en Colombia como Venezuela.

Mi formación cristiana y los sentimientos hacia terceros inculcados por mis padres, siempre han sido mi faro y guía para transitar por la senda de la honradez y el éxito y me queda la satisfacción de haber cumplido con mi deber como ciudadano integral y a carta cabal.

27- Mis mejores recuerdos del AB fueron los de haber participado desde muy joven en su promoción, fundación y desarrollo. También la inmensa emoción y alegría de haber asistido a grandes clásicos en la época dorada del fútbol colombiano, con estadios y graderías plenas de fanáticos gritando a todo pulmón con frenesí y entusiasmo en pro de sus equipos favoritos.

Y por último aquella memorable victoria del AB frente al Deportivo Cali en su propia gramilla del Pascual Guerrero por cinco goles contra uno en tarde gloriosa cuando José Frascione le atajó dos penalties a la poderosa delantera del "Rodillo Negro" que comandaban los peruanos Valeriano López, Barbadillo y Vides Mosquera.

28- Dos momentos muy ingratos. En un partido local que jugábamos frente al Nacional, tuve un leve incidente con el jugador Pildorita Cardona por un balón fuera del campo de juego. Fui sacado de la cancha hacia la tribuna de sombra bajo una prolongada rechifla del público asistente.

La otra muy deshonrosa, como la de haber sido inculpado injustamente, y sin pruebas fehacientes, por apropiación indebida a la quiebra del Club de algunos activos, muebles y enseres de la oficina sede que funcionaba en el segundo piso del Edificio Lucy, en la calle 35, cuando todas estas pertenencias habían sido trasladadas al desocupar el local hacia el depósito del Almacén Icollantas ubicado en el mismo Edificio Lucy.

Públicamente a través de la prensa y radio local protesté este infundio rechazando la acusación de robo pues me sentí agredido moralmente con este señalamiento tendencioso y agresivo a mi dignidad personal.

Muchas gracias por la grata oportunidad que me han dispensado con esta entrevista para refrescar hoy, después de más de cincuenta años, interesantes tópicos sobre la historia del glorioso Atlético Bucaramanga que los rigores del tiempo transcurrido tal vez han hecho olvidar.

Quisiera que todavía gocen de buena salud algunos actores principales de este audaz y ambicioso proyecto para que difieran o coincidan conmigo sobre estas apreciaciones históricas que he logrado conservar, aún vivas en mi memoria, y espero puedan servir de guía y material de lectura a las generaciones presentes y futuras.


Atentamente,

José Gómez Sierra